lunes, 23 de septiembre de 2019

VATICANO... BURDEL DE SATANÁS...

Sugerimos que cuando lea una nota de este blog (sea subida de otro sitio o escrita por nosotros) ponga en práctica el consejo de San Pablo dado a los tesalonicenses que presentamos a continuación: 1Tesalonicenses 5:21 Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente , retened lo bueno; 5:22 absteneos de toda forma de mal. 
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AyA


Como nunca antes, masivamente, se asocia al Vaticano con el GENOCIDIO, ROBO Y EXPROPIACIÓN de forma directa, porque?... simple; a causa del COMUNISTA BERGOGLIO, como el resto de los jesuitas, que desde sus fundamentos, son colectivistas-social-comunistas, usando para su objetivo al capitalismo de monopolios (se entiende ahora el porque de tanta saña desde los grupos capitalistas monopolistas?), como también han usado y usan a las agrupaciones ecologistas para la destrucción de la producción (se entiende el porque tanta financiación a esos grupos?)... porque no lo hicieron cuando existían los medios y el consenso para incorporar regulaciones para lograr una producción responsable con artículos DURABLES y ecológicos, y no limitados por la obsolescencia programada?...

Como ejemplo tan solo una serie de declaraciones de alguien allegado a Bergoglio, de nombre Juan Grabois, dijo lo siguiente, textual:

"nadie puede tener mas de 5.000 hectáreas" (en principio, y luego que sigue?)

"nosotros creemos que la tierra debe ser de quien la trabaja, pero a través de un mecanismo que es absolutamente legal y que no rompe ninguno de los pactos democráticos y constitucionales que tenemos hoy, que es la EXPROPIACIÓN"

Comunismo clásico y llano...






Grabois con Bergoglio:






Macri, en Argentina, no hizo nada mas que el trabajo sucio que desde la izquierda hubiera sido IMPOSIBLE realizar, con tan solo ver al pusilánime rival politico que le colocaron en las elecciones presidenciales en el 2015...

De esta forma queda CLARAMENTE establecida la relación del salvaje capitalismo de monopolios, como MEDIO para un colectivismo comunista-nazi-fascista, y este es un objetivo que los mas grandes poderes a nivel mundial tienen... con unos simples burócratas adoctrinados, manejan el 100% de los bienes existentes, incluso poseen la vida misma de las personas con esos sistemas.


Pero, y los mas grave, es la auto-adjudicación (como si fuera una franquicia) del ROL DE IGLESIA DE CRISTO...




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Iglesia Primitiva del Señor Jesucristo





"Sí, los papistas se jactan de que son una gran multitud, pero el profeta Isaías se burla de todo esto. ¿Por qué? Porque lo importante es discernir quiénes son los hijos legítimos. ¿qué son todos los templos de los papistas sino burdeles de Satanás? Todo en ellos está contaminado con suciedad, y su servicio a Dios es corrupto. ¡No hay cosa recta en nada de eso! De manera que, los papistas, aunque se llaman a sí mismos 'la iglesia de Dios', nacen ilegítimos, y pertenecen al burdel, junto con su madre y toda la sinagoga de Satanás".

-Calvino- (Cauvin)



Segunda Confesión Helvética:

Artículo 17

LA SANTA, CRISTIANA Y UNIVERSAL IGLESIA DE DIOS Y LA ÚNICA CABEZA DE LA IGLESIA


La Iglesia siempre ha sido y siempre será.

Desde un principio Dios ha querido que los hombres se salvasen y llegasen al conocimiento de la verdad y por eso siempre ha habido una Iglesia y la seguirá habiendo ahora y hasta el fin de los tiempos, o sea: una Iglesia

¿Qué es la Iglesia?

Un grupo de creyentes llamados y congregados de en medio del mundo, una comunión de los santos, es decir, de quienes por la Palabra y el Espíritu Santo reconocen en Cristo, el Salvador, al Dios verdadero, le adoran debidamente, y en fe participan de todos los bienes que Cristo ofrece gratuitamente.

Ciudadanos de una patria.

Todos estos hombres son ciudadanos de una patria, viven bajo el mismo Señor, bajo las mismas leyes y tienen la misma participación en todos los bienes. Así los ha denominado el apóstol: «Ciudadanos con los santos y de la familia de Dios» (Efes. 2:19). Y llama a los creyentes en este mundo «santos» porque son santificados por la sangre del Hijo de Dios (1 Cor. 6:11). A ellos se refiere el artículo del Credo: «Creo una santa, universal Iglesia cristiana, la comunión de los santos».

En todos los tiempos solamente

Y dado que siempre hay un solo Dios, sólo un Mediador entre Dios y los hombres, Jesús, el Mesías, un pastor de todo el rebaño, una cabeza de ese cuerpo y, finalmente, un Espíritu, una salvación, una fe y un Testamento o una Alianza, se colige ineludiblemente que también existe una sola Iglesia.

La llamamos universal. Iglesia cristiana universal porque todo lo abarca, se extiende por todas las partes del mundo y sobre todas las épocas y ni el espacio ni el tiempo la limitan.

La Iglesia cristiana universal.

Se comprende que estemos contra los «donatistas» que pretendían delimitar la Iglesia dentro de un rincón de África. Tampoco aprobamos la doctrina del cJero romano, que considera únicamente la Iglesia Romana como cristiana y universal.

Partes y formas de la Iglesia.

Ciertamente se distinguen en la Iglesia diversas partes o modos de ser; pero no porque se halle en sí misma dividida o desgarrada, sino porque es distinta a causa de la diversidad de sus miembros.

Iglesia militante e Iglesia triunfante.

Todos ellos constituyen, por una parte, la Iglesia militante y, por otra parte, la Iglesia triunfante. La primera lucha hasta hoy en la tierra contra la carne, el mundo y el príncipe de este mundo —que es el diablo—, el pecado y la muerte.

Pero la segunda, liberada de toda lucha, triunfa en los cielos y, libre de todas las cosas mencionadas, se goza delante de Dios. Sin embargo, ambas guardan juntas una comunión o unión.

Diversas formas de Iglesia.

La Iglesia que milita en la tierra siempre estuvo constituida por numerosas iglesias especiales, pero todas ellas pertenecen a la unidad de la Iglesia cristiana universal: Esta era de otra manera antes de la Ley, bajo los patriarcas; de otra manera bajo Moisés, por la Ley, y también de otra manera a partir de Cristo, por el Evangelio.

El antiguo y nuevo pueblo del Pacto.

Generalmente se diferencia entre dos pueblos distintos: El pueblo de los israelitas y el pueblo de los paganos, distinguiéndose también quienes habiendo sido judíos o paganos fueron unidos en la Iglesia. Y una tercera distinción se hace entre los dos Testamentos: el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Una Iglesia formada por ambos pueblos del Pacto.

Sin embargo, formaban y prosiguen formando todos estos pueblos una sola comunidad, tienen todos una salvación en un Mesías, en el cual como miembros de un cuerpo están unidos todos en la misma fe, gozando del mismo alimento y de la misma bebida espiritual.

No dejamos de reconocer que en el transcurso de los tiempos ha habido diversas Confesiones referentes al Mesías prometido y al Mesías que ya ha venido al mundo; pero una vez abolida la ley ceremonial la luz resplandece con mayor claridad y nos han sido concedidos también más libertad y más dones.

La Iglesia es la casa del Dios viviente.

Esa santa Iglesia de Dios es llamadala casa del Dios viviente, edificada con piedras vivas y espirituales y fundada sobre la roca inamovible, sobre el fundamento fuera del cual no puede ponerse otro. Por eso se denomina «columna y apoyo de la verdad» (1 Tim. 3:15).

La Iglesia verdadera no yerra

No yerra mientras se apoye en la roca que es Cristo y en el fundamento de los apóstoles y profetas. Pero nada tiene de extraño que se equivoque tantas veces como abandone a aquél que es la única verdad.

La Iglesia esposa y virgen de Cristo.

También se llama a la Iglesia virgen y esposa de Cristo, y, por cierto, la única y amada. Dice el apóstol: «Os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo» (2 Cor. 11:2).

La Iglesia es el rebaño de Cristo.

Asimismo, se denomina a la Iglesia rebaño de ovejas con el único pastor, que es Cristo (Ezeq. 34 y Juan 10).

La Iglesia es el cuerpo de Cristo.

Y si también se llama a la Iglesia cuerpo de Cristo es porque los creyentes son miembros vivientes de Cristo bajo la cabeza de Cristo.

Sólo Cristo es cabeza de la Iglesia

La cabeza es la parte más importante del cuerpo: El cuerpo vive de ella y por el espíritu de la cabeza es gobernado en todas las cosas, y a la cabeza le debe el progresar y el crecimiento. El cuerpo únicamente tiene una cabeza y a ella está adaptado. Por eso no puede tener la Iglesia otra cabeza que Cristo. Pues si la Iglesia es el cuerpo espiritual ha de tener la cabeza espiritual que le corresponde. Y fuera del espíritu de Cristo no puede ser gobernada por otro espíritu. Dice Pablo: «Y él es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia; él, que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado» (Col. 1:18). También dice el apóstol: «Cristo es cabeza de la Iglesia y él es el que da la salud al cuerpo» (Efes. 5:23). Además; «(Dios) sometió todas las cosas debajo de sus pies, y dióle por cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquél, que llena todas las cosas con todo» (Efes. 1:22 y 23). Asimismo: «Crezcamos en todas las cosas en aquél que es la cabeza, o sea. Cristo: Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas que entre sí se ayudan, cada miembro, conforme a su medida, toma aumento del cuerpo para su propia edificación en amor» (Efes. 4:15 v 16).

Cristo es el único pastor supremo de la Iglesia.

Desaprobamos por esta razón la doctrina del cJero romano, que de su papa romano hace un pastor universal y la cabeza dirigente, e incluso vicario de Cristo en la Iglesia universal militante, añadiendo que el papa dispone de la plenitud del poder y de la suprema soberanía en la Iglesia.

Lo que nosotros enseñamos es que Cristo es el Señor y queda como único pastor supremo del mundo. Como Sumo Sacerdote cumple él ante Dios, el Padre, y en la Iglesia cualquier ministerio sacerdotal y pastoral hasta el final de los tiempos.

¿Un vicario de Cristo?

Por eso no precisa de ningún vicario, solamente necesario para representar a alguien que esté ausente. Pero Cristo está presente en la Iglesia y es la cabeza que le da vida. A sus apóstoles y a los seguidores de éstos les ha prohibido terminantemente introducir categorías y señorío en la Iglesia.

En la Iglesia no hay «jerarquías» dirigentes.

¿Y quién no ve que aquellos que se oponen a la clara verdad tercamente y quieren introducir otra clase de gobierno en la Iglesia cuentan entre los que los apóstoles de Cristo profetizan en contra. Por ejemplo: Pedro en 2 Pedro 2:1 sgs; Pablo en Hech. 20:29 sgs.; 2 Cor. 11:3 sgs.; 2 Tes. 2:3 sgs., y también en otros pasajes?

Con nuestra renuncia al primado romano no causamos ni desorden ni confusión en la Iglesia, toda vez que enseñamos que el modo tradicional de dirigir la Iglesia según los apóstoles basta para que en ella reine el orden debido.

No ha habido desorden en la Iglesia.

Al principio, cuando aún no existía ninguna cabeza «romana» para —como se dice hoy— mantener el orden en la Iglesia, ésta no carecía de orden ni de disciplina. La cabeza «romana» desea en realidad ejercer su soberanía propia y conservar las situaciones no gratas que se han introducido en la Iglesia; pero está impidiendo y combatiendo la justa reforma de la Iglesia e intenta engañarla valiéndose de todos los medios posibles.

Contiendas y divisiones en la Iglesia.

Se nos reprocha que en nuestras iglesias hay contiendas y disensiones desde que se separaron de la Iglesia romana. Y de ello deducen que no se trata de verdaderas iglesias. ¡Como si en la Iglesia romana no hubiese habido nunca sectas ni diferencias de opinión y contiendas, precisamente en cuestiones de fe, cuestiones no solamente manifestadas desde el pulpito, sino que también en medio del pueblo! Reconocemos, claro está, que el apóstol ha dicho: «Dios no es Dios de disensión, sino de paz» (1 Cor. 14:33) y, también: «Si entre vosotros hay celos y riñas, ¿no es eso señal de que sois carnales?» A la vez, es innegable que Dios ha actuado en la iglesia apostólica y que esta es la verdadera Iglesia..., aunque también en ella hubo contiendas y disensiones. Por ejemplo: El apóstol Pablo reprende al apóstol Pedro, o Pablo y Bernabé, en una ocasión, se muestran en desacuerdo (Gal. 2:11 sgs.). En la iglesia de Antioquía surgieron serias disputas entre personas que predicaban al mismo y único Cristo, según nos cuenta Lucas (Hech. 15). En la Iglesia siempre han existido luchas serias, y prominentes maestros de ella estaban, a veces, en desacuerdo no por cuestiones fútiles: Y sin embargo la Iglesia jamás dejó de ser lo que era. Y es que a Dios le place que para gloria de su nombre haya discusiones eclesiásticas, a fin de que, finalmente, la verdad resplandezca y, también, se manifiesten los verdaderos creyentes.

Señales y características de la verdadera Iglesia.

Así como no reconocemos ninguna otra cabeza de la Iglesia que Cristo, tampoco reconocemos cualquier iglesia que se proclame a sí misma como «verdadera» Iglesia. Pero enseñamos que la verdadera Iglesia es aquella donde se encuentren las características de la Iglesia verdadera: Sobre todo la justificada y pura predicación de la Palabra de Dios como nos ha sido transmitida en los libros de los profetas y los apóstoles, los cuales, sin excepción, nos llevan a Cristo, que ha dicho en el Evangelio: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna... Mas al extraño no seguirán, sino que huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños» (Juan 10:27-28). Si en la Iglesia hay dicha clase de personas, éstas tienen una fe, un Espíritu y adoran solamente a un Dios, al cual adoran en espíritu y en verdad; le aman, sólo a él, con todo su corazón y con todas sus fuerzas; le invocan, sólo a él, por Cristo, el único Mediador y abogado, y fuera de Cristo y de la fe en Cristo no buscan ninguna otra justicia y ninguna otra vida. Y porque reconocen solamente a Cristo por cabeza y fundamento de la Iglesia, estando sobre este fundamento se renuevan cada día mediante el arrepentimiento, llevan con paciencia la cruz que les ha sido impuesta, pero están unidas con todos los miembros de Cristo por sincero amor y demuestran que son discípulos de Jesús en tanto permanecen unidos por el vínculo de la paz y de la santa unidad.

Al mismo tiempo, participan de los sacramentos instituidos por Cristo y que nos han legado los apóstoles y usan de los sacramentos como los han recibido del Señor. Todos conocen las palabras del apóstol: «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado» (1.- Cor 11:23).

De aquí que, como extrañas a la verdadera Iglesia de Cristo, desechemos a aquellas iglesias, que no son como debieran ser, conforme a lo que acabamos de oír, y ya pueden enorgullecerse de la continuidad ininterrumpida de sus obispos, su unidad y su antigüedad. Con meridiana claridad nos enseñan los apóstoles a rehuir la idolatría y Babilonia sin guardar ninguna comunión con ellas so pena de ser castigados por Dios (1.a Cor. 10:14; 1 Juan 5:21; Apoc. 18:4; 2 Cor. 6:14 sgs.).

Fuera de la Iglesia no hay salvación.

Tan alta tasamos la comunión con la verdadera Iglesia, que afirmamos que nadie puede vivir ante Dios si no cuida de mantener comunión con la verdadera Iglesia, sino que se aparta de ella. Así como fuera del Arca de Noé no había salvación cuando la humanidad pereció en el Diluvio, creemos que fuera de Cristo no hay salvación segura, ya que él se ofrece a los elegidos en la Iglesia para que gocen de él. Por eso enseñamos que quien quiera vivir no debe apartarse de la Iglesia verdadera.

La Iglesia no está incondicionalmente sujeta a sus características.

Sin embargo, no limitamos la Iglesia tan estrechamente a las características mencionadas; no enseñamos que estén fuera de la Iglesia todos los que continuamente no participan de los sacramentos, pero no es por desprecio, sino que por razones de fuerza mayor e ineludibles no usan de los sacramentos y los echan de menos. Tampoco excluimos a aquellos, cuya fe a veces se enfría o incluso se apaga por completo o, más tarde, deja de existir. Tampoco excluimos a quienes acusan debilidades, defectos o errores. Sabemos que Dios ha tenido en el mundo algunos amigos no pertenecientes al pueblo de Israel. Sabemos lo que sucedió con el pueblo de Dios en la cautividad babilónica, donde durante setenta años tuvo que prescindir de su culto sacrificial. Sabemos lo acontecido al santo apóstol Pedro cuando negó al Señor e igualmente conocemos lo que a diario suele suceder a los creyentes en Dios elegidos y cómo yerran y se muestran débiles. Sabemos, además, cómo eran en tiempos apostólicos las iglesias de Galacia y Corinto, a las que el apóstol Pablo acusa de graves delitos y, no obstante, les llama santas iglesias de Cristo.

La Iglesia, a veces aparentemente eliminada.

Pero, a veces, hasta llegar a suceder que Dios, actuando como juez insobornable consiente en que la verdad de su palabra, la fe cristiana común a todos y la debida adoración que a El se le debe, se vean oscurecidas y destruidas; y entonces casi parece como si se acabase la Iglesia y nada vaya a quedar de ella. Así lo vemos recordando los tiempos de Elías y también otros tiempos: Pero en este mundo y tales tiempos oscuros Dios pro sigue teniendo sus verdaderos adoradores, que no son pocos, por cierto, sino siete mil y aún más (1 Reyes 19:18; Apoc. 7:3 sgs.). También exclama el apóstol: «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: «Conoce el Señor a los que son suyos, etc.» (2 Ti. 2:19).

Por eso bien puede ser llamada «invisible» la Iglesia; no porque quienes en ella están congregados sean invisibles, sino porque se oculta a nuestros ojos y solamente Dios la conoce, de modo que el juicio humano muchas veces resulta completamente desacertado.

No todos los que están en la Iglesia pertenecen a la verdadera iglesia.

Por otro lado, no todos los que cuentan numéricamente en la Iglesia son miembros vivos y verdaderos de ella. Pues hay muchos hipócritas, que visiblemente oyen la palabra de Dios y públicamente reciben los sacramentos; en apariencia invocan sólo en nombre de Cristo a Dios y confiesan que Cristo es su única justicia, como si adorasen a Dios, cumpliesen sus deberes cristianos de caridad y tuviesen paciencia para recibir las desdichas. En realidad, carecen interiormente de la verdadera iluminación del Espíritu Santo, carecen de fe, de un corazón sincero y de constancia hasta el final. Pero tarde o temprano tales gentes resultan desenmascaradas. «Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, ciertamente habrían permanecido con nosotros», dice el apóstol Juan (I." Juan 2:19). Se les considera pertenecientes a la Iglesia; pero mientras parecen ser piadosos no pertenecen realmente a la Iglesia, aunque estén en ella. Se asemejan a quienes traicionan al Estado, antes de ser descubiertos y, no obstante, se les cuenta entre los ciudadanos. Son como la cizaña y el tamo entre el trigo o, también, parecidos a bultos y tumores que se hallan en un cuerpo sano, aunque, en realidad, antes son manifestaciones y deformidades enfermizas que verdaderos miembros del cuerpo.

Por ser esto así, se compara, con razón, la Iglesia con una red que atrapa toda clase de peces y con un campo en que la zizaña y el trigo crecen conjuntamente (Mat. 13:47 ss; 13:24 ss).

No juzgar prematuramente...

Guardémonos, pues, de juzgar antes de tiempo, excluyendo o condenando o excomulgando a quienes el Señor no quiere sean excluidos o excomulgados, o sea, a quienes no podemos apartar sin hacer peligrar a la Iglesia. Por otra parte, hay que andar vigilantes, a fin de que los impíos, mientras los piadosos duermen, no progresen y así dañen a la Iglesia.

Con todo empeño enseñamos también la necesidad de considerar en qué consisten, ante todo, la verdad y la unidad de la Iglesia, con el fin de no causar divisiones imprudentemente y favorecerlas en la Iglesia.

La unidad de la Iglesia no consiste en que usos y costumbres sean iguales.

La unidad de la Iglesia no radica en las ceremonias externas y en los usos cultuales, sino, sobre todo, en la verdad y unidad de la fe cristiana universal. Pero esta fe no nos ha sido legada por preceptos humanos, sino por las Sagradas Escrituras, cuyo compendio es el Credo Apostólico. Por eso leemos que entre los antiguos cristianos existían diferencias con respecto a los usos cúlticos, lo cual constituía una libre variedad, sin que nadie pensase que ello podría dar jamás lugar a la disolución de la Iglesia.

Decimos, por lo tanto, que la verdadera unidad de la Iglesia consiste en las doctrinas sobre la fe, en la verdadera y misma predicación del evangelio de Cristo, sí como también en los usos cultuales prescritos expresamente por el Señor mismo. Esto nos mueve a acentuar de una manera especial las palabras del apóstol, cuando dice: «Así que todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos: y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Empero en aquello a que hemos llegado, sigamos la misma regla, sintamos una misma cosa» (Pil. 3:15 y 16).






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Notas relacionadas:


 El nuevo Papa Jesuita Bergoglio y el Vaticano





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 ¿Está usted afirmado sobre la Roca de la Salvación? Jesucristo: Dios con nosotros, quien vino a morir por nuestros pecados y nuestra maldad; quien resucitó al tercer día y vuelve en breve según su inquebrantable promesa. Isaías 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.Isa 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

martes, 3 de septiembre de 2019

QUIEREN EL CONTROL TOTAL: Los defensores de los 'neuroderechos' advierten del peligro de proyectos, como Neuralink, que buscan conectar cerebros a máquinas

Sugerimos que cuando lea una nota de este blog (sea subida de otro sitio o escrita por nosotros) ponga en práctica el consejo de San Pablo dado a los tesalonicenses que presentamos a continuación: 1Tesalonicenses 5:21 Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente , retened lo bueno; 5:22 absteneos de toda forma de mal. 
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VOX


Hace dos meses, Elon Musk dio detalles sobre sus planes para una de sus compañías, Neuralink, con la que busca lograr conectar áreas del cerebro humano, a través de 'cordones neuronales', con el exterior. Concretamente, con máquinas dotadas de inteligencia artificial, que podrían leer nuestros picos neuronales de forma mínimamente invasiva.




Pero Musk no es el único que apuesta convencido por el desarrollo de interfaces cerebro-máquina (BCI): también Facebook tiene sobre la mesa un proyecto llamado 'Building 8', con el que confía en ser capaz de leer los pensamientos de sus usuarios.

De hecho, afirman haber desarrollado un algoritmo capaz de decodificar en tiempo real palabras a partir de nuestra actividad cerebral. Algo poco tranquilizador dado el historial de la compañía en asuntos de privacidad durante estos últimos años.

Y no son las únicas compañías con planes similares: Kernel, Emotiv, y Neurosky también están trabajando en desarrollar sus propias BCIs y en poder lanzarlas algún día al mercado. En su caso alegan la búsqueda de fines éticos, como ayudar a las personas con parálisis a controlar sus dispositivos (desde sus ordenadores personales a brazos robóticos).

Orwell no vio venir a Musk y Zuckerberg

En la obra de George Orwell '1984' se decía que, en el mundo distópico en que se ambienta la novela, "nada era del individuo, a excepción de unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo". Pero incluso esa última frontera de la privacidad podría caer gracias a todos estos proyectos desarrollados últimamente en Silicon Valley.

Esto está motivando a algunos científicos e intelectuales a denunciar que nuestras actuales leyes no están ni por asomo preparadas para las amenazas a las que estas tecnologías empiezan a abrir ahora las puertas. Estarían en juego, afirman, aspectos tan básicos de nuestras vidas que ni podemos pensar en ellos en términos de 'derechos' legales.

Por ello, proponen llevar los derechos humanos también dentro de nuestros cráneos creando lo que ellos llaman 'neuroderechos'. Dos académicos residentes en Suiza, el argentino Roberto Adorno (especialista en bioética) y el italiano Marcello Ienca (especialista en neuroética), llevan ya unos años defendiendo la necesidad de proteger los pensamientos y las memorias almacenados en los cerebros de los ciudadanos de toda clase de robo o 'hackeo'.

Y han resumido esa necesidad de protección en cuatro nuevos derechos humanos:

Derecho a la libertad cognitiva

Ienca y Adorno defienden que los humanos tenemos el derecho a usar estas nuevas neurotecnologías, pero también a recibir protección contra el uso no consentido de éstas sobre nosotros.

Privacidad mental

Si las webs y aplicaciones recopilan hoy en día tal cantidad de datos sobre sus usuarios que ha sido necesario someterlas a leyes de protección de los datos personales para evitar repercusiones negativas sobre estos, será necesario situar las nuevas BCIs bajo un status legal aún más estricto, por su capacidad para acceder a muchos más datos de naturaleza mucho más privada.

Integridad mental

Definen así a la protección de la mente contra posibles daños. Argumentan que, si los ordenadores pueden ser hackeados, los nuevos dispositivos que Musk y Zuckerberg tratan de implantar en los cerebros de los usuarios pueden sufrir igual suerte, por lo que debemos estar protegidos antes accesos desautorizados o manipulación de señales neuronales que puedan derivar en daños psicológicos o físicos.

Continuidad psicológica
Por último, Ienca y Adorno hablan del derecho a preservar la identidad personal y la coherencia del comportamiento individual frente a alteraciones realizadas sin permiso por terceras partes (por ejemplo, la modificación, adición o supresión de memorias "esenciales para que un humano se reconozca a sí mismo").


Fuente: https://www.xataka.com/inteligencia-artificial/defensores-neuroderechos-advierten-peligro-proyectos-como-neuralink-que-busquen-conectar-cerebros-a-maquinas?fbclid=IwAR3OCH-NVw_RnVJUNyd6hhs0FFSje8_MYbLmg_MwvcBZgffO8yGOqgr2p0M



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 ¿Está usted afirmado sobre la Roca de la Salvación? Jesucristo: Dios con nosotros, quien vino a morir por nuestros pecados y nuestra maldad; quien resucitó al tercer día y vuelve en breve según su inquebrantable promesa. Isaías 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.Isa 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

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