miércoles, 23 de diciembre de 2015

La Compañia Fabricante de Armas BAE Systems y el Poder de las Finanzas Angloholandesas

Sugerimos que cuando lea una nota de este blog (sea subida de otro sitio o escrita por nosotros) ponga en práctica el consejo de San Pablo dado a los tesalonicenses que presentamos a continuación: 1Tesalonicenses 5:21 Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente , retened lo bueno; 5:22 absteneos de toda forma de mal. 

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LAROUCHE PAC


El miércoles 6 de junio, la British Broadcasting Corporation (BBC) sacó al aire una noticia sensacional, revelando que la compañía británica fabricante de armas, BAE Systems, le había entregado más de 2 mil millones de dólares en sobornos al jefe de seguridad nacional de Arabia Saudita y por mucho tiempo embajador en Washington, príncipe Bandar bin-Sultan, a lo largo de 22 años.



Escudo real de armas de Gran Bretaña


Las revelaciones de la BBC se detallaron aún más el 11 de junio en un documental de Panorama TV, bajo el provocador nombre de "Príncipe, Aviones y Pagos", en donde se detallaba más de una década de investigaciones del diario londinense The Guardian , la BBC y la Oficina sobre Fraudes Serios Británica (SFO, en inglés), sobre el contrato de armas al-Yamamah, un acuerdo de 22 años por casi 80 mil millones de dólares, entre BAE Systems y el Gobierno saudita, mediante el cual se proveería al reino saudita aviones de combate hechos en Gran Bretaña y servicios de apoyo a partir de 1985.

Todos los gobiernos británicos, desde Margaret Thatcher, pasando por John Major, hasta Tony Blair, han estado plenamente involucrados en el escándalo BAE-Saudita. En diciembre del 2006, el procurador general británico, Lord Goldsmith, ordenó cerrar la investigación de la SFO, y declaró que cualquier investigación posterior podría poner en grave peligro la seguridad nacional británica. El primer ministro Blair respaldó completamente a su Procurador General, Lord Goldsmith, y ahora anda embrollado tratando de completar la cuarta fase del acuerdo al-Yamamah antes de dejar el puesto el mes próximo.

El furor que siguió al anuncio de Goldsmith desató varias investigaciones internacionales sobre el escándalo de BAE Systems, entre ellas del gobierno suizo y de la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el llamado club de las "naciones ricas"). Más recientemente, se informa que el Departamento de Justicia de los E.U. inició una investigación sobre el lavado de dinero y posible violaciones a la Ley sobre Prácticas Corruptas Extranjeras, por parte de los británicos y los sauditas. Los 2 mil millones de dólares que se estima en pagos acumulados al príncipe Bandar, por su papel de intermediario en el acuerdo al-Yamamah, pasaron por las cuentas del gobierno saudita en el Banco Riggs en Washington, D.C., por lo que es competencia de los E.U.

Aunque las diversas investigaciones británicas sobre el acuerdo de armas al-Yamamah ("la paloma", en árabe) sí desentrañaron una emplia red de compañías de fachada, cubiertas en ultramar y políticos corruptos que se enriquecieron enormemente del acuerdo, la investigación preliminar propia de EIR sobre el escándalo ha puesto al descubierto una historia mucho más significativa, que causará ondas de choque por todos los círculos financieros de la City de Londres, así como entre personajes encumbrados dentro de la monarquía británica, quienes han estado, todos, implicados en un esquema mucho más grande que va hasta las entrañas del sistema liberal angloholandés de finanzas globales a la veneciana, que está ahora en sus últimas.


Al-Yamamah

En 1985, el Reino de Arabia Saudita, en parte asustado por la guerra que había entre sus vecinos Irán e Iraq, que había alcanzado una fase altamente destructiva conocida como la "guerra de las ciudades", procuró comprar una gran cantidad de aviones de combate avanzados para fortalecer su Real Fuerza Aérea. Inicialmente, los sauditas procuraron que el Gobierno de Reagan aprobara la compra de aviones de combate F-15 hechos en Estados Unidos. La venta de los F-15 a los sauditas requería la aprobación del Congreso, y Comité de Asuntos Públicos Israelí-Americano (AIPAC) libró una agresiva campaña para estropear la venta.

Según varias fuentes bien informadas de Washington, Howard Teicher, un alto funcionario en el Consejo de Seguridad Nacional de Reagan (director del Cercano Oriente y el Sur de Asia, 1982-1985; director principal de Asuntos Politico-Militares, 1986-1987) también tuvo un papel central en la campaña de AIPAC, que al final logró estropear el acuerdo. Teicher, según las fuentes, le ocultó información a Reagan, demorando la votación en el Congreso hasta que AIPAC estaba totalmente movilizada, y después convenció al Presidente de que retirara la solicitud, para no tener que enfrentar una derrota vergonzosa en el Congreso.

Otras fuentes han ofrecido una versión ligeramente diferente sobre el fracaso del acuerdo de los F-15, alegando que las evaluaciones de la comunidad de inteligencia, desde mediados de los 1970, habían advertido sobre la inestabilidad en el Golfo Pérsico, y que había por lo tanto, otros motivos para poner en tela de juicio lo aconsejable de la ventas de tecnología militar avanzada de los E.U. a Arabia Saudita, en particular después de la Revolución de Jomeini en Irán.

Cualesquiera que hayan sido las razones, el acuerdo no se hizo. Al día siguiente de que el Gobierno de Reagan tiró la toalla, el príncipe Bandar, de hecho el jefe diplomático del Reino en Gran Bretaña, la Unión Soviética y China, así como también en los E.U., voló a Londres para reunirse con la Primera Ministra Margaret Thatcher. Las ventas de armas británicas no requieren aprobación parlamentaria, y el gobierno británico, en 1966, había creado una agencia, la Organización de Servicios de Exportación de la Defensa (DESO, en inglés) para pregonar las armas británicas por todo el mundo. BAE Systems había sido creada en 1981, cuando Thatcher privatizó la industria fabricante de armas británica, que había sido, apenas cuatro años antes, nacionacionalizada por el gobierno laborista. Y BAE Systems, la mayor empresa fabricante de armas en Europa, domina el sector de la defensa británico.

El viaje de Bandar a Londres, para conferenciar con Thatcher, estaba en preparación desde hacía meses. Un documento informativo del Ministerio de la Defensa, preparado para las reuniones Thatcher-Bandar, afirma que "desde principios de 1984, se hicieron esfuerzos intensos para venderle Tornados y Hawks a los sauditas. Cuando, en el Otoño de 1984, parecía que se inclinaban por los aviones de combate franceses Mirage, el señor Haseltine viajó urgentemente a Arabia Saudita, portando una carta de la Primera Ministra al Rey Fahd. En diciembre de 1984, la Primera Ministra inició una serie de importantes negociaciones reuniéndose con el príncipe Bandar, el hijo del Príncipe Sultán... La Primera Ministra se reunió con el Rey en Riyadh en abril de este año y en agosto el Rey le escribió anunciando su decisión de comprar 48 Tornado IDS y 30 Hawks".

Thatcher también tenía todos los motivos para sentirse confiada de que Bandar sería el interlocutor ideal entre Arabia Saudita y Gran Bretaña en el acuerdo del siglo. A los 16 años de edad, varios años después de que su padre, el príncipe Sultán, había sido nombrado Ministro de la Defensa del Reino, el príncipe fue enviado a Inglaterra a estudiar en el Colegio Cranwell de la Real Fuerza Aérea (RAF, en inglés), la escuela de entrenamiento de la crema y nata de futuros pilotos de la RAF. Por lo menos un funcionario de inteligencia estadounidense reporta los rumores extendidos de que Bandar fue reclutado al MI6, el Servicio Secreto de Inteligencia Británico, antes de que terminara su entrenamiento en la RAF.

Otras fuentes, íntimamente familiarizadas con lo que pasaba en BAE Systems, reportan que el gigante aeroespacial "privado" tiene una equipo de ventas compuesto casi exlusivamente de "jóvenes" reclutados al MI6 antes de ser contratados.

Ya sea que estos informes sean precisos o no, ciertamente Bandar es un anglófilo serio. La mejor narración de sus aventuras en Inglaterra aparecen en el libro publicado en el 2006, The Prince —The Secret Story of the World's most intriguing Royal (El Príncipe. La historia secreta de la más intrigante realeza del mundo. HarperCollins, Nueva York) por William Simpson, un compañero en Cranwell y aún amigo íntimo del príncipe. Simpson, quien escribió el libro con la cooperación total de Bandar, narra los lazos íntimos de su amigo con todos los ocupantes de 10 Downing Street, el despacho del primer ministro británico.

"En Londres", informa Simpson, "Bandar entraba alegremente en el número 10 con desenfrenada desenvoltura. Desde Margaret Thatcher a John Major a Tony Blair, el acceso de Bandar era extraordinario". Según lo que le cuenta el propio príncipe Bandar a Simpson sobre el al-Yamamah, "cuando por primera vez hicimos el acuerdo, no teníamos un contrato. Fue un apretón de manos mío y de la señora Thatcher en 10 Downing Street". Esto fue meses antes de que se finalizaran los detalles finales del acuerdo al-Yamamah y se firmaran los contratos. Pero incluso antes de que se secara la tinta, los británicos ya estaban haciendo la primera entrega de los aviones Tornado, del inventario de la RAF.

Para cuando se firmó el Memorándum de Entendimiento formal entre los ministros de defensa saudita y británico el 25 de septiembre de 1985, la orden original se había ampliado a 72 aviones de combate Tornado y 30 aeonaves de entrenamiento Hawks, junto con otro equipo y servicios. Ha habido dos acuerdos posteriores, al-Yamamah II y III, y al-Yamamah IV, con un valor de hasta $40 mil millones de dólares en suministro adicional de armas, está en su etapa final.


Petróleo por aeronaves

El acuerdo al-Yamamah se estructuró como un arreglo de trueque. Aunque los sauditas sí acordaron pagar en efectivo por ciertos servicios y construcción de infraestructura en subcontratos por separado —y esos pagos en efectivo fueron a parar, en parte, "remuneraciones por consultoría" o sobornos, como los $2 mil millones de dólares a las cuentas del príncipe Bandar en el Banco Riggs, y los pagos similares reportados al dictador chileno Augusto Pinochet y al príncipe consorte holandés, príncipe Bernardo— el contrato esencial comprometía la entrega saudita de petróleo a Gran Bretaña a cambio de los aviones de combate.
Y aquí es donde la historia se vuelve realmente interesante.

Arabia Saudita acordó proveerle a Gran Bretaña un buque cisterna de petróleo diario, durante todo el tiempo de duración de los contratos al-Yamamah. Un buque petróleo contiene aproximadamente 600,000 barriles de petróleo. BAE Systems empezó la entrega "oficial" de los aviones Tornado y Hawks a Arabia Saudita en 1989. BAE Systems tiene actualmente aproximadamente 5,000 empleados en Arabia Saudita, para cumplir con el contrato.

¿Es posible ponerle un valor en efectivo a las entregas petroleras a BAE Systems? Según fuentes familiarizadas con los intríngulis de al-Yamamah, buena parte del petróleo saudita se vendió en el mercado spot internacional al valor del mercado, a través de British Petroleum (BP) y Royal Dutch Shell.
El economista de EIR John Hoefle ha hecho un mapeo a fondo de los aspectos financieros de las transacciones petroleras, con base en los propios registros diarios de la BP de los precios petroleros mundiales en el mercado abierto. Usando el costo anual promedio de la BP de un barril de petróleo crudo saudita, Hoefle concluyó que el valor total de las ventas de petróleo, con base en el valor del dólar al momento de la entrega, era de 125 mil millones de dólares. En términos del valor actual del dólar estadounidense, ese total se remonta a 160 mil millones.

Basados en los mejores registros públicos disponibles, el precio total de venta del equipo militar y los servicios proporcionados por BAE Systems a Arabia Saudita, en un período de 22 años a la fecha, es de aproximadamente 80 mil millones de dólares. Y esas cifras están infladas en miles de millones de dólares en pagos de sobornos. De hecho, el último escándalo, que causó daño limitado, en torno a al-Yamamah estalló en noviembre del 2006, cuando se filtró un documento del Ministerio de la Defensa, en donde se aportaba el verdadero precio de venta de los aviones de combate. La cifra confirmaba la vieja sospecha de que los precios de los aviones se habían inflado en por lo menos un 40%.

BAE Systems, una joya de la corona en la estructura industrial-financiera de la City de Londres, se asegura para sí unos 80 mil millones en ganancias netas de este acuerdo, ¡en amarres con la BP y la Royal Dutch Shell! ¿A dónde se fue ese dinero y qué tipo de actividades se financiaron con esto? La respuesta a estas preguntas, destacan las fuentes, son la clave del poder de las finanzas angloholandesas en el mundo actual.
El biógrafo y amigo del príncipe Bandar, William Simpson, si que aporta un panorama del teje y maneje del proyecto al-Yamamah: "Aunque al-Yamamah constituye una manera demasiado poco convencional de hacer negocios, sus lucrativas ramificaciones son un subproducto de un objetivo completamente político: un objetivo político saudita y un objetivo político británico. Al-Yamamah es, primero que nada, un contrato político.

Negociado en la cima de la Guerra Fría, su estructura única ha permitido que los sauditas compren armas en todo el mundo para financiar la lucha contra el comunismo. El dinero de al-Yamamah puede verse en la compra clandestina de pertrechos militares rusos utilizados en la expulsión de las tropas de Kadafi en Chad. También se puede trazar a las armas traídas desde Egipto y otros países, y enviadas a los muyadejines en Afganistán que combaten a las fuerzas de ocupación soviéticas".

En efecto, el biógrafo del príncipe Bandar confirma que al-Yamamah es el fondo más grande de dinero en efectivo clandestino en la historia; protegido por la Ley de Secretos Oficiales de Su Majestad y las incluso más impenetrables finanzas de la City de Londres y los paraíses financieros no regulados de ultramar bajo dominio británico.


El lado saudita de la calle

Por su parte, la familia real saudita no salió desfalcada que digamos, en el trato de al-Yamamah. Cuando se firmó el contrado en 1985, según fuentes familiarizadas con el acuerdo, Arabia Saudita obtuvo una franquicia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El acuerdo de trueque con BAE Systems no quedó como parte de su cuota de producción en la OPEP. En otras palabras, Arabia Saudita obtuvo la aprobación de la OPEP para producir 600,000 barriles diarios, por encima del tope de la OPEP, para realizar las compras de armas.

Según la Administración de Información de Energía, una rama del Departamento de Energía de los EU, durante la vigencia del programa al-Yamamah, el costo promedio del barril de petróleo saudita entregado a los buques cisterna fue inferior a los $5 dólares. A este precio, el costo anual para los dauditas por los 600,000 barriles diarios fue de $1,100 millones de dólares. Desde la vigencia del contrato a la fecha, el costo para los sauditas del envio diario de petróleo fue de aproximadamente $24,600 millones de dólares. El valor comercial, en dólares corrientes, como se indica antes, fue de $160,000 millones de dólares.

Lo sauditas han forjado una asociación fundamental con la oligarquía financiera angloholandesa, con sede en la City de Londres y protegida por la corona británica. En colusión con BAE Systems, Royal Dutch Shell, British Petroleum y otros gigantes de la City, han establecido una concentración financiera privada, oculta en ultramar, que habría hecho babear de envidia a los administradores de la Compañía de Indias Orientales británica en la mejor época del Imperio Británico.

En estos momentos, no hay manera de calcular cuánto de ese fondo de sobornos políticos fue canalizado a las guerras clandestinas y operaciones encubiertas angloamericanas de las últimas dos décadas. Ni tampoco medir el efecto multiplicador de parte de esos fondos no declarados ni regulados después de pasar por los fondos especulativos de las Islas Caymán, la Isla del Hombre, Gibraltar, Panamá y Suiza.


Lo que sí queda claro es que el escándalo BAE Systems va mucho más allá de los 2 mil millones de dólares que se supone fueron a parar a los bolsillos del príncipe Bandar. Es un escándalo que va al corazón del poder de las finanzas angloholandesas.

Todavía hay mucho, mucho más por desenterrar, ahora que la puerta se abrió un poquito en lo que ya parece ser la estafa del siglo.




Fuente: http://spanish.larouchepac.com/node/5544 
 


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¿Está usted afirmado sobre la Roca de la Salvación? Jesucristo: Dios con nosotros, quien vino a morir por nuestros pecados y nuestra maldad; quien resucitó al tercer día y vuelve en breve según su inquebrantable promesa. Isaías 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.Isa 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

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